Eduardo Campos, quien perdió su vida en un accidente aéreo este miércoles en el municipio brasileño de Santos, era el abanderado presidencial del Partido Socialista Brasileño (PSB) para las elecciones del próximo 5 de octubre.
Campos, economista de 48 años que en 2004 asumió como ministro de Ciencia y Tecnología durante la presidencia de Lula da Silva, era el gobernador de Pernambuco (nordeste), puesto que alcanzó en 2007 y que mantuvo hasta el 4 de abril de este año, cuando decidió anunciar su candidatura en la carrera presidencial.
En 2010, ya bajo el mando de Dilma Rousseff, consiguió la reelección y se convirtió en el gobernador mejor votado en Brasil, tras conseguir más del 80 por ciento de los votos.
En su fórmula presidencial para los próximos comicios, tenía como candidata a vicepresidente a la ecologista Marina Silva.
La última encuesta realizada por Ibope, que fue divulgada el pasado 23 de julio, ubicó al fallecido candidato presidencial en el tercer lugar en intención de votos, con un 8 por ciento. La presidente Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), es quien encabeza los sondeos, con un 38% frente al 22% del senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
A pesar de contar con pocas posibilidades de llegar a Brasilia, la dupla Campos-Silva se transformó en una nueva alternativa luego de 30 años de dominación del PT y el PSDB en la escena política brasileña.
En la última convención del PSB, Campos había recibido el apoyo de los líderes del Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Republicano Progresista (PRP) y otras dos formaciones políticas sin representación en el Legislativo.
Actualmente, su partido es la novena fuerza en la Cámara de los Diputados, con 25 escaños, mientras que el PPS tiene seis y el PRP, dos, de un total de 513.
Durante su campaña presidencial, el candidato socialista criticó duramente al gobierno de Dilma -ex aliada- principalmente por la falta de crecimiento económico y la inflación que registró el país en los últimos tiempos.
Además, Campos también era muy crítico por "la falta de éxitos del Mercosur" y, para una eventual gestión al frente del país, había prometido una fuerte política externa de defensa de los productos brasileños.
Familia de políticos
Desde su nacimiento (10 de agosto de 1965) en Recife, Campos siempre tuvo una relación directa con la política brasileña.
Fue nieto de Miguel Arreas (Partido Socialista Laborista), también gobernador de Pernambuco en tres oportunidades, e hijo de la ex diputada federal y actual ministra del Tribunal de Cuentas, Ana Arraes, y del escritor Maximiano Campos.
Con 25 años, fue elegido diputado estatal por el PSB, para cuatro años más tarde llegar al Congreso Nacional. Luego ejerció como secretario de Gobierno, durante la gestión de su abuelo en Pernambuco, y como secretario de Hacienda, hasta 1998, año en el que volvió a ser diputado federal.
Más Noticias
Se corre el GP de Japón de la Fórmula 1: Antonelli lidera y Colapinto marcha 17°
El argentino de Alpine, que largó 15°, busca sumar puntos luego de finalizar décimo en Shanghái. Mercedes intenta obtener un nuevo 1-2 en la temporada
Embalses España: la reserva de agua subió este 29 de marzo
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su más reciente informe sobre la capacidad de los embalses de agua en España

“La monogamia es inviable”
Creo que las parejas se dividen en dos clases. Las que aguantan (la infidelidad del otro o la represión de sus deseos) y las que no aguantan (la infidelidad o la represión). Pero más allá de que las estadísticas estén a favor del último grupo, ambas alternativas parecen pobres

Federico Coria habló por primera vez sobre la denuncia de Marco Trungelliti: “Llevó mi vida a un lugar oscuro”
El santafesino habló de “traición” al referirse a su colega santiagueño. “A veces, pienso que tomaría un café con él para que me explique”, dijo

Envejecer en casa: una decisión legítima que dispara una logística agotadora y carísima y no resuelve la soledad y el encierro
Más del 80% de los adultos mayores quiere envejecer en su casa. Lo que eso desencadena —turnos que se superponen, costos que ni PAMI ni IOMA ni las prepagas cubren, personas que rotan y desestabilizan— es una historia que el sistema todavía no sabe cómo acompañar
