Elba de Pádua Lima fue el mentor de un equipo que no dejaría rival entero en todo el campeonato. El Metropolitano de 1968 fue ganado de punta a punta por el San Lorenzo del brasileño Tim, que logró inculcarle a jugadores como Albrecht, Cocco, Fischer, Pedro González, Irusta, Rendo, Telch, Tojo, Veglio, Villar y el "Bambino" Veira, un sello con el que se lo identificaría hasta nuestros días y que le daría su propio sobrenombre: Los Matadores.
Después de una gran fase de grupos, en la que aventajó por 12 unidades a Estudiantes de La Plata en la Zona A, el "Ciclón" no tuvo inconvenientes en sacarse de encima en las semifinales a River (en cancha de Racing), para tener la oportunidad de dirimir el título en el Monumental justamente frente al "Pincha" de la "Bruja" Verón, que adelantaba a los platenses en el inicio del complemento. Pero Carlos Veglio estamparía la igualdad y definirían en el suplementario.
Fue el turno de la aparición del "Lobo" Fischer, quien decretó el 2-1 en el tanteador para desatar la algarabía total del pueblo "azulgrana", que festejaba el primer título invicto del profesionalismo. Al día siguiente, en la tapa de Crónica aparecería el apodo Los Matadores, que quedaría marcado a fuego en la historia de los de Boedo y el fútbol argentino en general.
El equipo aquel día formó con Carlos Buticce; Oscar Calics y Antonio Rosl; Sergio Villar, Victorio Cocco y José Albrecht; Pedro Gonzalez, Alberto Rendo, Rodolfo Fischer, Roberto Telch y Carlos Veglio. Los resultados 'top' de la campaña incluyeron victorias de local y visitante ante Boca, palizas ante Atlanta, Colón y Ferro, y la particularidad de haber igualado los dos clásicos con Huracán.